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La Terapia Gestalt

septiembre 10, 2020
Terapia Gestalt

Quizás al escuchar el término “Terapia Gestalt familiar” o “Terapia Gestalt integrativa”, alguien pudiera atreverse a pensar en un encuentro clínico entre un psiquiatra y una persona con severos conflictos mentales.

Sin embargo, es necesario actualizar esa percepción, ya que la terapia Gestalt trasciende las paredes de un consultorio clínico y llega hasta la forma de vida de cada individuo.

De allí que deba entenderse más como un enfoque que como una terapia clínica.

¿Qué es la terapia Gestalt y en qué consiste?

¿Posee usted el guerrero interior Gestalt? Le sorprenderá descubrir la respuesta. El término alemán “Gestalt” básicamente se puede entender como “forma” y, de acuerdo con esta expresión de la psicología humanista, todos centramos la atención en una forma específica cada día.

Los psicólogos precursores de esta terapia, establecieron entre sus postulados que esas representaciones poseen siluetas y fondos, los cuales se alternan de acuerdo con la importancia que le damos en el presente. Así, cada día tiene su objeto de atención.

Por ejemplo, quizás lo que hoy preocupa más (figura), excluye aspectos que ya no son trascendentales como ayer o puede que lo sean en otro momento futuro (fondo). Sin embargo, ayer ya pasó y mañana no ha llegado.

La terapia Gestalt debe entenderse como un enfoque de vida, que conecta al individuo con su presente y con el cómo asimila, procesa y evoca sus experiencias personales, haciéndolo consciente y responsable de sus actos, tal y como los vive.

Esta valiosa herramienta favorece el crecimiento personal, por cuanto ayuda al individuo a tomar conciencia de su realidad presente y de todo aquello que evita, emocional y cognitivamente, porque le genera una sensación traumática.

Una vez identificadas esas evasiones, el sujeto puede reconocer sus potencialidades y así enfrentar con éxito las adversidades que se le vayan presentando cada día, porque está convencido que él o ella posee en su interior al guerrero Gestalt.

Así, la Gestalt es una respuesta terapéutica que sirve de vehículo para que los individuos, las organizaciones y las comunidades alcancen la autorrealización personal.

Principios de la terapia Gestalt.

Los principios que rigen la terapia de la Gestalt colocan el énfasis en el proceso subjetivo que cada persona realiza al vivir sus propias experiencias, es decir, en cómo lo percibe y asimila el sujeto en el tiempo presente. Estos son:

Presente.

Este enfoque humanista establece que la persona es la suma de su mente, alma y cuerpo, todo unificado en un mismo ser, por lo que el presente determina lo que puede llegar a ser el futuro y el pasado se ve afectado por la forma en el que se le revisa.

El sujeto posee potencialidades que le hacen ser capaz de enfrentar las adversidades que se le presenten y superarlas con éxito.

Concientizar.

Ser consciente de lo que ocurre ahora y cómo está ocurriendo, conduce más rápido a la autorrealización del sujeto, en cuanto se vuelve más franco de su yo interior, con sus sentimientos, ideas y acciones. Gracias a esta maduración es capaz de emitir decretos emocionales inteligentes.

Ser Responsable.

Esta madurez conduce a una autonomía personal en la que se asumen los errores y los aciertos, así como las consecuencias que estos conllevan, sin culpar al entorno u a otras personas.

Se concibe la irresponsabilidad como una negación que realiza el sujeto a su estado real presente, una quimera que asume para quedarse en sus acciones pasadas y que impide la autonomía.

Objetivos.

¿Qué persigue la terapia Gestalt en el individuo? Los siguientes objetivos:

Madurez.

El sujeto es maduro cuando comprende que es capaz de ser por lo que es y no por lo que tiene. Es una persona autónoma, libre de tomar sus propias decisiones y de asumir las consecuencias con responsabilidad.

Crecer.

Estar dispuesto a crecer es comprender que las experiencias desagradables también forman parte del paisaje. Las vivencias dolorosas también han influido en la definición del yo presente, por lo que se debe dejar el infantilismo para pasar a la adultez y responder a las adversidades.

Las interrogantes que plantea el terapeuta no persiguen interpretar al sujeto, sino que busca que este comprenda por sí mismo su realidad, desde una nueva perspectiva, y se atreva a dirigir su propia embarcación.

Progreso continuo.

En la medida que una figura es satisfecha o cubierta, pasa al fondo de las necesidades para que emerja otra figura más relevante. Así, el crecer es un proceso continuo que se sucede durante toda la vida.

Satisfacer necesidades.

Para que el sujeto logre crecer y madurar debe satisfacer sus necesidades, cuyo proceso atraviesa 6 etapas que serán descritas más adelante.

Bases de la terapia Gestalt.

Como parte del movimiento humanista, se nutre de diferentes corrientes para convertirse en un enfoque holístico que integra de forma creativa diversas ideas de pensamiento, entre las cuales están:

  • La percepción de las formas con su figura y su fondo proceden de la psicología de la Gestalt.
  • Psicoanálisis de Anna Freud.
  • Toma del psicodrama, la dramatización de los sueños y las experiencias vividas.
  • De la filosofía existencial toma que el sujeto ha de ser responsable y posee potencialidades para enfrentar por sí mismo sus retos.
  • Teoría de las polaridades: indiferencia creativa.
  • Coraza Muscular, teoría de Reich.
  • La fenomenología le aporta la toma de conciencia.
  • El Budismo Zen y otras religiones orientales.
  • Las constelaciones familiares y la terapia gestalt pedagogía sistémica.

Reglas.

El terapeuta entrenado en el enfoque Gestalt utiliza toda su formación académica y experiencia profesional para practicar terapias grupales y de encuentro con mucha creatividad e innovación, evitando seguir los lineamientos estrictos de la psicología clínica.

Sin embargo, no quiere decir que no existan reglas para la terapia. Las más destacadas son:

Relación Yo y Tú.

En estas sesiones siempre se estimula al sujeto a dirigirse personal y directamente a la otra persona por su nombre, expresando cómo le hacen sentir las acciones del otro, en qué no está de acuerdo, preguntarle cualquier duda que tenga, mirándole a los ojos y en un tono de voz claro.

Ser responsable de lo que se expresa y del comportamiento.

Personalizar las palabras desde la primera persona en singular, por ejemplo: “Yo sufro cuando…”, en vez de decir “me duelen tus insultos…” Al personalizar las expresiones, el sujeto identifica con precisión sus acciones y se responsabiliza de ellas.

“No quiero” es más asertivo.

Cuando el sujeto se niega a proceder, está actuando irresponsablemente, es decir, se envuelve en una quimera llena de “no puedo”, “pero”, “no sé”, etc., para evadir la realidad.

En la terapia es imposible obligar a alguien a hacer algo que no quiere, por eso lo mejor será que diga “no quiero”.

Darse cuenta es un proceso.

El sujeto se va dando cuenta progresivamente de su yo interior, con sus emociones, sentimientos, puntos de vista y creencias. Los descubrimientos personales no se empujan, llegan.

Las murmuraciones no tienen cabida.

Todo cuanto se hable debe decirse al grupo y así promover los sentimientos que están relacionados con el tema en cuestión. De lo contrario, cualquier susurro, comentario privado, señalamiento o risas encubridoras quedan excluidos, o han de ser comunicados con franqueza.

Las interrogantes deben afirmarse.

Asumir la responsabilidad de sus acciones en vez de ser un sujeto pasivo que espera la autorización de los demás: “¿puedo salir?” por “quiero salir”, “¿puedo ir al baño?” por “quiero ir al baño”.

Evitar el análisis de lo oído.

Al escuchar al otro sin interpretar lo que dice, el sujeto descubre lo que esas palabras le hacen sentir.

  • Observar el lenguaje corporal del hablante y el receptor durante el diálogo.
  • Darse cuenta del modo en que se ignora o atiende al otro.
  • Asumir la responsabilidad de participar.
  • Estas sesiones son confidenciales.

Etapas de la terapia Gestalt.

En la terapia gestalt para niños y adolescentes, así como la que se dirige a los adultos, se sigue un proceso sistemático que forma un ciclo en el que la persona recorre 6 fases hasta lograr la autorrealización:

Reposo Sensorial.

Solucionado una Gestalt anterior, el sujeto permanece pasivo sin ninguna otra imperiosa necesidad, recibiendo solo estímulos.

Consciencia.

Siente una intranquilidad emocional o física, por lo que utiliza recursos cognitivos y emocionales para interpretarla.

Figura.

La sensación se transforma en una necesidad específica y el sujeto también se da cuenta de aquello que la satisface.

Energetización.

Siente la voluntad de actuar y ejecuta su decisión.

Relación.

El sujeto interactúa con el ambiente que le rodea y entra en contacto con el objeto que ha seleccionado previamente.

Bienestar.

Cuando satisface su necesidad, experimenta una sensación de bienestar y se libera para iniciar otra Gestalt.

Cuando este ciclo se ve interrumpido, de forma voluntaria o inconsciente, se crean diferentes patologías. Esta Gestalt así fragmentada, consumirá la energía del sujeto como método de reclamo hasta conseguir la resolución del ciclo.

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